domingo, 16 de octubre de 2011

¿Soy el único?

Transcurría el año 2015 y se había desatado una guerra cruel por un poco de agua dulce.
Los países de Europa, América del Norte estaban desesperados. Se habían creado con los años armas químicas, nucleares, y lo que no te imaginas. Yo pertenecía a un grupo de elite que consistía en la reclusión de convictos, que habían cometido todo tipo de delitos y algunos sin escrúpulos.
 Muchos de ellos habían quedado en el camino.
 Yo sabía de las armas que se iban a utilizar y las que estaban creando, porque fui uno de los tantos químicos que trabajó en esos laboratorios creando armas.
 Pasado el tiempo, un día llegamos a Buenos Aires, nuestro último objetivo por conquistar, y sacar el agua dulce. Ya cansado de tanto desastre, una noche lluviosa y fría ante el descuido de mis compañeros y superiores, me escapé del campamento. Viajé unos días como pude y así fue que llegué al sur, más exactamente a la Patagonia.
 Una viejita muy humilde, pero servicial, me brindó un lugar donde descansar y comer.
 Pasado unos días, fuimos conociéndonos más  y fue ahí, entonces, que me metió en el refugio antibombas.
 De pronto una noche se escucharon tiros, estallidos y, ante la desesperación, me refugié en el bunker sin percatarme que la señora no me había seguido. Transcurrido un tiempo, salí y vi todo devastado. Fue ahí que me dije: ¿seré el único que quedó con vida?


Alumnos: Juan Manuel Gaspar y Julián Rodríguez

La cura perfecta

Se dice que en 1975 los humanos crearon máquinas, máquinas de todo tipo, desde radios y televisores hasta los más avanzados robots recientemente creados. Lo sé, suena muy raro, pero éramos muy civilizados...
Provenía de una familia pobre, mis familiares también fueron pobres igual que yo, hasta que encontré la solución a una enfermedad mundial: el cáncer.
Se decía que en 1975 miles de personas en el mundo morían por cáncer y nadie, excepto yo, jamás encontró una cura a dicha enfermedad.
Todo empezó cuando mi querida abuelita contrajo cáncer de mama. Lograron detenerlo por algunos días pero luego, la enfermedad volvió a afectarla. Yo tenía sólo ocho años, por lo cual, sólo podría verla morir.
Fue muy triste para mí ya que fue ella quien me crió, cuidó y alimentó y, desde ese momento, ya no quise más muertes de nadie provocadas por ningún tipo de cáncer.
Me gradué de Técnica Química en el año 1987 y, a tan sólo mis 20 años de edad, formé parte del mejor grupo de técnico-químicos en el mundo.
Buscamos por cinco años la cura, hasta que finalmente la encontré, y me di cuenta que estaba bajo nuestras narices.
Siempre creí que las famosas hierbas curativas de verdad funcionan, y fue todo tan sencillo... Simplemente mezclamos esas hierbas, sólo las mejores, y le agregamos un poco de miel natural de abejas. Finalmente así logramos hacer la cura perfecta: una crema con los ingredientes recién nombrados, y para que funcione hay que aplicarla sobre la zona afectada y masajear suavemente. Y simplemente así el cáncer desaparece...
Actualmente soy una de las ocho personas más ricas e inteligentes del mundo, pero lo que más me enorgullece es que salvé la vida de millones de personas.

Alumna: Jazmín Civile